Adiós, año viejo

El 31 de diciembre tenemos la posibilidad de evaluar el año viejo y aprender lecciones. Este 2020 no es una excepción, por malo o dramático que haya sido. No dejemos que se vaya sin haber crecido al menos un poco, como individuos y como humanidad.

Siempre en la mitad

Es frecuente que sintamos que nos debatimos entre dos ideas, y con ellas entre dos personas que las defienden. Ser mediadores implica conocer ambas posturas para tener nuestra propia voz y defender la nuestra, sin temor a dañar a nadie con ello.

Tengo derecho a rehacer mi vida, pt.2

Rehacer la vida implica rehacerla con el otro, y entre los dos reconstruir lo que estaba derruido. Con amor y compromiso, por duro que sea lo que hayamos pasado, es posible. Porque esperamos lo que sabemos que está ahí.

Querer, deber, poder

¿Quiero? ¿Debo? ¿Puedo? Hacerme esas tres preguntas me permite entender correctamente mi libertad y tomar decisiones adecuadas en el momento que las necesito. Si falta una de las tres, mi elección está condicionada y puedo equivocarme. Aprendamos cómo.

De la excusa al autoengaño

Es frecuente que tengamos que buscar explicaciones a nuestros errores, e incluso lleguemos a creer que esas explicaciones son ciertas para evitar el malestar interno que nos produce no actuar como pensamos. Pero hay respuestas sanas a esta disonancia cognitiva.