Aceptar no es aprobar

Aceptar a la persona como tal no significa aprobar cualquier cosa que haga. Amarlo incondicionalmente implica no cegarse ante los errores y las debilidades. Una relación en la que existe este equilibrio se construye saludable y sólida. ¿Eres capaz de aceptar sin aprobar?

Obras son amores

En términos objetivos, el amor se demuestra con obras; en lo subjetivo no siempre sentimos que los hechos demuestren amor. Conviene entender que debemos separar las personas de sus actos para poder amar a las personas de manera incondicional y valorar los actos en tanto son buenos o malos. ¿Amas a las personas o las juzgas por sus actos?

Limón y sal

Analizo esta canción como un homenaje al amor incondicional y a Julieta Venegas. Lo hago desde la ciencia psicológica, mi propia experiencia con el amor y el arte y mi opinión sobre Julieta como persona pública. Una vez más, atendiendo a la necesidad de aceptar al otro como es, con sus virtudes y defectos, y seguir construyendo juntos la relación. ¿Te ha dejado alguna lección Limón y sal?

Ser padre

Nadie nace sabiendo cómo ser padre, y en esta labor aprendemos junto con nuestros hijos. Si reconocemos al hijo como un ser individual y libre, podremos ayudarlos a ser la mejor versión de ellos mismos. Todo a través de ver a Dios como una imagen del padre perfecto. Que este día del padre sea una oportunidad para reconciliarnos con nosotros, con esa imagen de Dios en nosotros y en nuestros papás. ¿Ya te reconciliaste con tus padres? ¡Feliz día!

Rindámonos al amor

Luego de hablar en el artículo anterior sobre que el amor todo lo vence, ahora terminemos de analizar la frase de Virgilio y hablemos del sometimiento al poder del amor. Porque el amor no nos enceguece ante los malos actos del otro, sino que nos permite verlo como un ser en construcción, como nosotros mismos, y buscar lo mejor de la relación cada día. Reflejar el amor de Dios, incondicional, hacia los demás y hacia nosotros mismos, para poder crecer. ¿Amas al otro o al ideal del otro?

No me merezco esto

Solemos pensar que nuestros méritos nos ganan bienestar y amor. Esto hace que nos frustremos o que busquemos maneras tóxicas de relacionarnos. Si logramos entender que hay que equilibrar el esfuerzo con la obediencia a la realidad, podemos ver la vida con ilusión.