Soy lo que consumo

Es frecuente consumir cosas (objetos, ideas, emociones, experiencias, relaciones) por el valor que creemos que estos nos dan. Desde un reloj hasta una religión pueden ser símbolos de grupos de pertenencia en los cuales percibimos o deseamos estar. ¿Sabes valorar todo por lo que realmente te da o, por el contrario, por la imagen que obtienes?

San Valentín en soledad

Muchas personas pasarán San Valentín sintiéndose solos. En gran parte, ese sentimiento viene de la transformación del amor en un bien de consumo. Las manifestaciones románticas se vuelven rituales aprovechados comercialmente, y por eso se nos impulsa a medir las relaciones en cuánta satisfacción nos dan. ¿Cómo vivirás este 14 de febrero?

Ciencia o ideología

Muchas veces, como profesionales, más allá de usar nuestra visión del mundo para ayudar al bienestar del paciente, ponemos en marcha un plan de acción conforme a una ideología, dejando de lado la ciencia que debe sustentar nuestra labor. ¿Has sentido esto alguna vez?

Querer, deber, poder

¿Quiero? ¿Debo? ¿Puedo? Hacerme esas tres preguntas me permite entender correctamente mi libertad y tomar decisiones adecuadas en el momento que las necesito. Si falta una de las tres, mi elección está condicionada y puedo equivocarme. Aprendamos cómo.

¿Por qué existe el fanatismo?

Es frecuente indignarnos, dolernos y sentir impotencia y frustración cuando vemos cómo ciertos colectivos dañan bienes o personas en nombre de una causa. Y los tildamos de fanáticos y los juzgamos. Si lográramos entender de dónde surgen todos esos actos y pudiéramos encontrarnos en las diferencias, realmente seríamos artífices de un mundo mejor.

¿Por qué no encuentro pareja?

Tal vez pensamos que no existen parejas para nosotros porque no estamos sabiendo mirar. Que no existen relaciones perfectas porque no somos perfectos, y que amar es un arte que aprendemos juntos. Esa debe ser nuestra esperanza.

Amor propio vs. Egocentrismo

Amor propio y egocentrismo no son la misma cosa, y lo opuesto al amor por uno mismo no es el amor por el otro, sino el desprecio de uno mismo. Desde Santo Tomás de Aquino hasta Nathaniel Branden emprendamos este viaje desde el amor del Padre hasta el amor al prójimo, pasando por el autoconcepto saludable.

Amor del bueno.

Amar es un arte, y como todo arte nunca termina de aprenderse, de darle forma, de perfeccionarse. Y como todo arte únicamente tiene valor cuando se entrega a los demás. El amor siempre es bueno, o no es amor.