Las máquinas simples en psicología (pt.3)

Las máquinas simples han transformado al mundo facilitando y mejorando nuestro trabajo. Termino las analogías de estas herramientas cognitivas que nos aportan en el proceso de crecimiento personal. ¡Cuéntame cuál te ha servido más!

Las máquinas simples en psicología (pt.2)

Las máquinas simples han transformado al mundo facilitando y mejorando nuestro trabajo. Continúo con las analogías de estas herramientas cognitivas que nos aportan en el proceso de crecimiento personal. ¡Cuéntame cuáles usas y cómo!

Querer, deber, poder

¿Quiero? ¿Debo? ¿Puedo? Hacerme esas tres preguntas me permite entender correctamente mi libertad y tomar decisiones adecuadas en el momento que las necesito. Si falta una de las tres, mi elección está condicionada y puedo equivocarme. Aprendamos cómo.

Yo no necesito un loquero

¡Cuántas veces oímos que ir al psicólogo es para “loquitos”! Encontrar el propósito detrás de toda terapia es entender que cada persona puede sacarle provecho aunque no se sienta mal. Se trata de crecer y convertirnos en la persona que queremos y podemos llegar a ser.

No me merezco esto

Solemos pensar que nuestros méritos nos ganan bienestar y amor. Esto hace que nos frustremos o que busquemos maneras tóxicas de relacionarnos. Si logramos entender que hay que equilibrar el esfuerzo con la obediencia a la realidad, podemos ver la vida con ilusión.

¿Necesito defender mi labor?

En nuestra labor profesional, en particular como psicólogos, nos enfrentamos con la crítica. Saber reaccionar de una manera positiva puede ser el secreto para un crecimiento continuo tanto del terapeuta como del cliente.

Amor propio vs. Egocentrismo

Amor propio y egocentrismo no son la misma cosa, y lo opuesto al amor por uno mismo no es el amor por el otro, sino el desprecio de uno mismo. Desde Santo Tomás de Aquino hasta Nathaniel Branden emprendamos este viaje desde el amor del Padre hasta el amor al prójimo, pasando por el autoconcepto saludable.

Escuchar y amar

Muchas veces escuchar y amar, en lugar de ir de la mano, comienzan a confrontarse. Pues no puedo sostener una relación si no sé qué esperamos cada uno del otro. Hay que aprender a escuchar de una manera activa, participando en lo que el otro me quiere comunicar.

No estoy bien

Comprender, aceptar, actuar. Me amo y amo al otro, por eso intento acercarme a él, lejos de la etiqueta y el membrete. Como psicólogos, debemos aproximarnos al dolor del cliente, no a encasillarlo en el síntoma.