No me harás tener iras

La ira no es necesariamente mala. Debemos entender nuestra ira, de dónde viene y a dónde la estamos llevando. Si lo hacemos correctamente, nos puede ayudar a crecer. ¿Has aprendido a manejar tu ira?

Aceptar no es aprobar

Aceptar a la persona como tal no significa aprobar cualquier cosa que haga. Amarlo incondicionalmente implica no cegarse ante los errores y las debilidades. Una relación en la que existe este equilibrio se construye saludable y sólida. ¿Eres capaz de aceptar sin aprobar?

Juzgar el acto, no al actor

Cuando pensamos que la misericordia nos lleva a no juzgar los actos, pues confundimos la justicia con falta de amor, terminamos dejando pasar todo como bueno. Entender el bien y el mal en los actos no tiene por qué implicar condenar a quien comete un error. ¿Has sentido que juzgar lo que hace alguien es condenarlo como persona?

Ven a mi casa esta Navidad

Estas Navidades serán diferentes a cualquiera que hayamos vivido. Buscar el encuentro con el otro no necesariamente tiene que ver con darnos un abrazo físico, sino con abrir nuestro corazón al perdón y la reconciliación. Fortalecer los lazos gracias al amor del Niño que nos ha nacido.

Ya viene el Niñito

El Adviento es un tiempo que nos prepara a recibir a nuestro Redentor. Esta espera tiene que ver con el conocimiento que nos lleva a amar y a confiar. Lo mismo ocurre en el resto de nuestras relaciones: si no recibimos lo que esperamos, dejamos de tener esperanza. Construyamos la esperanza con el corazón listo, a través del amor.

Siempre en la mitad

Es frecuente que sintamos que nos debatimos entre dos ideas, y con ellas entre dos personas que las defienden. Ser mediadores implica conocer ambas posturas para tener nuestra propia voz y defender la nuestra, sin temor a dañar a nadie con ello.