Lisiado por dentro (pt.2)

Con este artículo concluyo la idea del anterior acerca de usar como pretexto la canción de John Lennon, Crippled Inside, para buscar ingresar en el interior del artista y entender a las personas que parecen ser a un tiempo héroes y villanos, mayormente en sus relaciones. A esta he añadido la letra de Jealous Guy y otras del mismo Lennon que echan luz sobre el tema. Desde afuera, el narcisista puede verse como un individuo admirable y adorable, aunque por dentro esté impedido de demostrar el amor que siente. O que quisiera sentir porque lo hace de forma desordenada. Habíamos visto que aunque sus acciones puedan ser malas, el nivel de conciencia limitada por las heridas y los vacíos en su vida no permite calificarlos como malas personas. Queda una pregunta: ¿hay esperanza de que cambien? Veamos.

Recordemos que Henry W. Sullivan, diagnosticaba como perverso a John Lennon, alguien a quien Lacan señalaba que busca llenar el vacío del Otro con el goce. De ahí, a través de Paul-Claude Racamier y su perverso narcisista, llegamos al trastorno narcisista de la personalidad, según el cual el individuo se percibe superior, privilegiado, merecedor de un mundo ideal y sin comprender lo que el otro siente. Suele tener un estilo de apego inseguro (según la teoría de Bowlby) que conduce a hacer un esfuerzo exagerado por mantener el vínculo, pero sin dejar de verlo como un medio para alcanzar fines egoístas, a decir de Fromm. De todas formas, así como el trastorno surge de estas falencias afectivas, también se puede curar con amor, ayudado de terapia que le permita asumir la realidad.

Recuerdo que en alguna conversación con unos amigos, decían que un narcisista no se puede curar. Y, en sentido estricto, tienen razón. En realidad, muy pocos trastornos mentales desaparecen para siempre. Sin embargo, en un sentido más amplio, como en todo, se trata de estar conscientes de la dolencia y así poder vivir con ella y que no nos afecte ni a nosotros ni al entorno. Se suele decir también que es muy difícil que un narcisista pueda sanarse pues no cree tener un problema, peor aún piensa que necesita ayuda y por tanto no hace nada por mejorar. De todas formas, existen personas que de alguna manera impulsan al narcisista a que acuda a un profesional. Y este puede hacerlo simplemente para tener un aliado, alguien que le dé la razón y le haga ver al mundo que ellos son los equivocados. En el proceso, puede terminar tomando consciencia de todo y cambiando de camino. En realidad, es como una persona que necesita una silla de ruedas para caminar, no esperamos que se levante y camine al médico, pero podemos llevarlo y que él vaya encontrando la salud si colabora con el tratamiento. Recordemos: es un lisiado por dentro.

De alguna manera, Lennon fue entendiendo el origen de sus malos comportamientos y los fue suavizando poco a poco. Algo habrán logrado los psicólogos y psiquiatras que lo trataron, pero sobre todo creo que se debió a una claridad mental y emocional cada vez mayor gracias al paso de los años, las circunstancias vividas y las distintas personas que le fueron mostrando de alguna manera la realidad. En el inicio de su vida sentimental, John había evidenciado un apego evitativo con Cynthia Powell: no quería mostrar el lazo que tenía con ella, pero le desesperaba pensar que no podía estar a su lado. Cuando ya la tuvo, la trató siempre con desprecio y agresividad, aun diciendo que la amaba más que a nadie. Cynthia contó cómo el LSD lo convirtió, de un monstruo violento, en un ser para quien todo era paz y amor. Sin embargo, un ser distante y ausente. Alguien con el cual no podía construir una relación. Un ser incapaz de amar pues, como demuestra en How?, del mismo LP Imagine: “¿Cómo puedo dar amor, cuando el amor es algo que nunca tuve?”.

El LSD, lejos de curarlo, lo volvió más egoísta y ensimismado, pero ya comenzaba a alcanzar una conciencia de sus emociones más profunda. En esto debo poner en un primer plano a Yoko Ono, su célebre esposa en los últimos años. Como artista, me parece una niña rebelde tratando de llamar la atención, pero como persona la considero muy inteligente y con los pies en la tierra. Y eso le dio a John, quien en su última época fue brindándole importancia a sus relaciones y a la vida misma más que a su propia imagen de ídolo de masas y activista por la paz. Un hecho que se muestra en su último disco, y sobre todo en Watching the wheels. Un retrato de cuerpo entero del narcisista redimido por la fuerza del amor. Del verdadero amor, y no solo palabras que laven su conciencia de chico inseguro y violento, como él mismo dijo: “no pude expresarme y golpeé. Luché contra los hombres y golpeé a las mujeres. Por eso siempre hablo de la paz”.

La solución si estamos en una relación con un narcisista no es cortar y hacer como si esta no hubiera existido. La solución es ayudarlo a encontrar la seguridad en él mismo, la capacidad de amar y ser amado, la empatía. No siempre es posible, y muchas veces no hay camino más sano que poner distancia para evitar dañar o ser dañados. Pero esa distancia no tiene por qué ser definitiva, pues lo que ocasiona es que el narcisista se sienta aún más golpeado en su amor propio, y por tanto más impulsado a traducir su vacío afectivo en violencia y desprecio. Amar al necesitado implica no tanto no alejarnos de él, sino darle muestras de amor que lo puedan motivar a buscar una salida. Como hizo Yoko con Lennon. ¿Era malo John? No, era un animal herido mostrando sus garras ante un mundo hostil. ¿Tuvo la culpa de todo el daño que causó? No dejamos de ser libres de elegir hacer el bien o el mal, pero esa libertad está condicionada por nuestra historia. ¿Logró sanarse? Pienso que por lo que se puede ver en el álbum Double Fantasy, así como lo relatado por sus hijos, sus allegados, Yoko y sobre todo él mismo, los últimos meses de vida mostraron que estaba en ese camino. El narcisista no es un caso perdido, es alguien que no ha logrado encontrarse consigo mismo ni con el otro.

Si sabemos propiciar encuentros, los narcisistas dejarán de serlo.

Foto por Andy Warhol, Omega/BNPS

Publicado por pfreilem

Mi vocación por el estudio de la afectividad y la mente humana, y de cómo estas se integran con la fisiología y la espiritualidad, surge del propósito vital de hacer de este un mundo mejor, de persona en persona. Estoy convencido de que a través de la búsqueda del conocimiento de uno mismo y la comprensión de la realidad, podemos generar cambios no solo en nuestra individualidad, sino en los distintos espacios colectivos que habitamos. Psicólogo licenciado por la Universidad Técnica Particular de Loja, he realizado Diplomados en Psicología Cristiana y Antropología Cristiana por la Universidad FASTA (Mar del Plata, Argentina) y he participado en el Curso de Estilos de Pensamiento con el Dr. Robert Sternberg, (Boston, Estados Unidos de América) y el Seminario Psicología & Persona Humana (Lima, Perú). He efectuado prácticas en diversas instituciones empresariales y educativas. He actuado como facilitador de intervenciones apreciativas para el cambio profundo en las organizaciones. Poseo una amplia experiencia en charlas de formación, consejería y en consulta privada, gracias a la cual he podido responder a un llamado personal de incidir en la paz social a través del encuentro con la paz interior.

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