Lisiado por dentro (pt.1)

En este artículo y el siguiente voy a usar como pretexto la canción de John Lennon que lleva por título las palabras que encabezan este texto, en inglés Crippled Inside. Su letra reflexiona sobre que puedes mostrarte como quieras, pero no puedes esconder que estás lisiado por dentro. Si bien se le ha dado múltiples interpretaciones, yo siempre sentí que en su letra hablaba de sí mismo. Y si tomamos en cuenta que en el disco Imagine se continúa con Jealous Guy, esto parece tener sustento. Algo que se comprueba en el libro Imagine – John – Yoko, lanzado hace unos años, pero que contiene material recogido durante la grabación de dicho LP. Por todo esto, la canción (las dos canciones) son un apoyo para hablar del artista que las creó, y de ahí partir a tratar de comprender ese tipo de gente que parece disfrutar haciendo daño a los demás, sobre todo a sus parejas. Y, como parte de lo que he venido publicando anteriormente, de cómo se aconseja dejar a esas personas de lado porque no tenemos por qué aceptar el sufrimiento. Ideas fuertes. ¿Son malas estas personas? ¿Por qué son así? ¿Hay esperanza de que cambien? Es un tema complejo, que da para incluso más que estos dos artículos. Veamos.

Henry W. Sullivan, en su Los Beatles y Lacan, diagnostica a John Lennon como perverso. Jacques Lacan saca al concepto de la perversión del ámbito sexual en el cual había sido concebida en el siglo XIX y usada por Freud. Para Lacan, el perverso busca llenar el vacío del Otro (la ausencia afectiva de la madre, por ejemplo) con el goce, y es irrelevante el medio para obtenerlo. Paul-Claude Racamier, otro psiquiatra y psicoanalista francés, tipifica al perverso narcisista con una serie de síntomas que surgen de lo anterior. Hoy este concepto se ha visto sustituido por el de trastorno narcisista de la personalidad, que ya he topado antes (sobre todo tratando el Instagram). El narcisista presenta un sentimiento de grandiosidad que lo lleva a una necesidad de admiración y falta de empatía; es decir, de sentir con el otro. Tiende a ver a los demás como objetos pues, según Fromm, no entienden el amor como una actitud sino como la relación con una persona específica. Esto les impide entender al amor como don y lo valoran por lo que obtienen de una pareja.

Según relata Cynthia Lennon, su primera esposa, ella vivió con John un verdadero infierno prácticamente desde el día uno. Siendo apenas compañeros en el instituto de arte, Lennon (un bully en toda ley) siempre se reía de ella por ser una “niña buena” de clase más acomodada que él e incluso más dotada artísticamente. El mismo día en el que la invitó a salir por primera vez, ante la respuesta de que ella tenía novio, él le espetó un mordaz: “no te pedí que te casaras conmigo, ¿verdad?”. Cynthia asistió, siendo sistemáticamente ignorada por John toda la noche. Una vez, ya como novios y al verla bailando con su amigo Stuart Sutcliffe, la abofeteó, haciendo que su cabeza golpee con la pared. Cynthia rompió durante algunos meses, pero regresó ante los ruegos de Lennon. Este patrón entre agresión y súplica de perdón se mantuvo a lo largo de su relación. Algo similar fue su actuación con Julian, hijo de ambos y razón por la cual se casaron, por iniciativa del mismo John: un padre invisible, despreocupado y nada afectivo. Repitiendo lo que él vivió en su infancia.

John Lennon (aunque no lo parecía) era muy inseguro, debido al entorno en el que creció. En lo global, una sociedad que estaba pasando el horror de una guerra mundial, con todas las escaseces que conlleva; Liverpool, una ciudad pequeña, pero a la vez muy relajada por el hecho de ser un puerto donde los marineros embarcan y desembarcan con culturas diversas. Una familia con antecedentes psiquiátricos, un padre ausente y una madre que no pudo manejar esta situación. Una tía cariñosa y que se echó sobre los hombros la responsabilidad de ponerle límites para que sea un hombre de bien. Aunque tuvo medios hermanos, fue criado como hijo único. Él mismo así lo expresa: “solía pensar que el mundo me lo estaba haciendo y que el mundo me debía algo”. Y por eso su inseguridad (“me sentía inseguro / puede que ya no me ames” en Jealous guy) y verse como un minusválido, un lisiado por dentro.

Si una persona crece en un ambiente que no lo nutre sino que lo excluye y le considera inadecuado, el inconsciente comienza a hablarle como a un incapaz. “Era aterrador cuando era niño, porque no había nadie con quien relacionarse”, llegó a decir. Pues un pequeño en esas circunstancias se percibe único en un sentido no saludable, como un tornillo en el medio de clavos. Considera que nadie lo entiende, que no hay con quién compartir lo que siente. Se piensa parte de un grupo selecto de genios incomprendidos que sufren aislamiento y soledad. El capullo de un narcisista. Es cuando el mecanismo para relacionarse con los demás es la sospecha y la actitud defensiva. “Todo el mundo tiene miedo de decir algo agradable sobre alguien en caso de que no responda algo agradable o en caso de que le lastime”, declaraba John Lennon. Ese “todo el mundo” no es en realidad tan globalizante, y quizás se refería a la gente que había conocido o a cómo él las veía. Porque hay maneras saludables de encontrarse con el prójimo que no son así.

El arte de John era un llamado de auxilio. Como aquel de Help!. Él mismo lo relata: “estaba pidiendo ayuda a gritos de tal forma que no me di cuenta en ese momento. […] Era mi periodo del ‘Elvis Gordo'”. A manera del ídolo del rocanrol, había venido construyendo una imagen de Lennon, olvidando a John, como acotaría años después. En dicho tema se revela su inseguridad, confrontada con esa postura rebelde y autosuficiente de su adolescencia, la cual era un mecanismo de defensa ante la falta de una autoestima sana. Es curioso que si se hubiera mantenido el ritmo lento en el que fue concebida la música, dicho sentimiento se habría vuelto más visible. El hecho es que todas estas letras revelan a un ser disminuido dentro de una cáscara de héroe del pop y peleonero contestatario. El narcisista tiene esta aparente incoherencia, y lo que vemos es la punta del iceberg: violencia y arrogancia, ego inflado y falta de empatía.

La música popular le debe a Lennon una buena parcela de innovación, creatividad y emoción desbordada. Algo que quizá no podríamos haber obtenido si él no hubiera padecido un trastorno narcisista. Evidentemente, las personas que lo rodearon y no supieron manejar esa debilidad sufrieron mucho y resultaron muy dañadas. No obstante, él mismo fue concienciando sus heridas, sus vacíos y las reacciones equivocadas a las que condujeron. Y fue creciendo y sanando. Pero eso es el tema del siguiente post. No se lo pierdan.

Porque detrás de un héroe puede haber una gran lucha interna con sus propios monstruos.

Foto por Andy Warhol, Omega/BNPS

Publicado por pfreilem

Mi vocación por el estudio de la afectividad y la mente humana, y de cómo estas se integran con la fisiología y la espiritualidad, surge del propósito vital de hacer de este un mundo mejor, de persona en persona. Estoy convencido de que a través de la búsqueda del conocimiento de uno mismo y la comprensión de la realidad, podemos generar cambios no solo en nuestra individualidad, sino en los distintos espacios colectivos que habitamos. Psicólogo licenciado por la Universidad Técnica Particular de Loja, he realizado Diplomados en Psicología Cristiana y Antropología Cristiana por la Universidad FASTA (Mar del Plata, Argentina) y he participado en el Curso de Estilos de Pensamiento con el Dr. Robert Sternberg, (Boston, Estados Unidos de América) y el Seminario Psicología & Persona Humana (Lima, Perú). He efectuado prácticas en diversas instituciones empresariales y educativas. He actuado como facilitador de intervenciones apreciativas para el cambio profundo en las organizaciones. Poseo una amplia experiencia en charlas de formación, consejería y en consulta privada, gracias a la cual he podido responder a un llamado personal de incidir en la paz social a través del encuentro con la paz interior.

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