Mi miedo al error

El miedo nos paraliza, y cuando hemos aprendido a evitar el dolor y huir del fracaso, sumado esto a la inseguridad sobre nuestras capacidades, nos autoboicoteamos y no llegamos a meter el gol. Aprender sobre la realidad exterior e interior, a saber lo que tenemos para ofrecer, nos permite arriesgarnos cuando corresponde. El mayor riesgo es el amor, pero también el mayor premio. ¿Te detiene el miedo al fracaso?

El poder del sí

El correcto equilibrio entre el sí y el no nos enseña a usar nuestra libertad de una manera saludable. El sí afianza nuestra seguridad y construye nuestra autoestima. ¿Aprendiste a decir sí cuando corresponde?

Responsabilidad y perfeccionismo

El perfeccionismo, visto como reflejo de una búsqueda obsesiva de perfección, nos lleva a la ansiedad negativa. Mientras tanto, una forma positiva es la responsabilidad, que pretende siempre hacerlo mejor.

Saltar al vacío

Sea por el complejo de Jonás o el miedo al gol, no damos saltos de fe. Le tenemos miedo a nuestra propia grandeza, porque no creemos en las capacidades que tenemos para cumplir nuestra misión, ni en Aquel que nos las dio. Confiemos y saltemos al vacío.