Contra el aislamiento, Aceptación

Continuando con esta serie de artículos que buscan encontrar un sentido a este encierro, de una manera libre y esperanzada, sigo con el capítulo de la aceptación. Está muy conectado con el anterior, sobre todo con lo concerniente a la comunicación que nos mantiene informados.

Decía nuestro ya conocido Marshall McLuhan que han existido tres grandes avances tecnológicos para la humanidad: la escritura, la imprenta y la radiotelefonía. Todos los vehículos que utilizamos hoy el momento de comunicarnos le deben su existencia a esas tres revoluciones. McLuhan también hablaba de que toda tecnología es una extensión del cuerpo, desde la rueda como extensión del pie, hasta la computadora como extensión del cerebro.

Así, igual que un guagua aprende de forma paulatina a usar sus miembros y a aprovechar sus sentidos, la humanidad está apenas empezando a entender cómo debe emplear los medios electrónicos para comunicarse. Igual que a Maxwell Smart le costaba mantenerse actualizado con el manejo de los distintos aparatos que le suministraba CONTROL, y a veces terminaba volviendo todo un desastre, a nosotros nos cuesta adaptarnos al vertiginoso avance de los medios.

En esta época de cuarentena, hasta las personas más aisladas tienen una ambigua sensación de conexión. Solo con mirar su celular, aparentemente pueden acceder a cualquier persona y a cualquier dato. Sin embargo, el contacto con la realidad sigue siendo limitado. El hijo con el que están hablando, aunque oyen sus palabras y ven su movimiento, no está ahí. Puede necesitar un abrazo, y no lo tiene. Pero eso ya lo tratamos en el artículo anterior.

El punto aquí es que el contacto con la realidad en cuanto a la información también es limitado. Yo no puedo saber si el video que me llega fue grabado en otro lugar y otro tiempo del que me dicen (cambiando el contexto del mensaje), o si están jugando con mis emociones para hacerme creer en lo que ellos quieren (el efecto Kuleshov), o incluso si no es algo generado por computadora. Por eso, debo ser muy cuidadoso.

En la actual coyuntura, es fácil vivir en pánico. Recibimos un bombardeo de imágenes y textos que nos tienen en una montaña rusa de emociones, entre el miedo y la esperanza, la lágrima y la carcajada, la ira y el agradecimiento. Por esto, debemos saber racionar la información que manejamos como lo hacemos con la alimentación. ¿O le daremos a nuestros hijos una ráfaga indiscriminada de golosinas, mezcladas con comida chatarra, dieta saludable y sobras podridas? Seguramente no.

Vivimos en tiempos de posverdad, donde la verdad emotiva (lo que queremos o nos mueven a creer) es más importante que la objetiva. Es por esta razón que no nos hemos de conformar con pensar que todo lo que nos llega por medios de masas y redes sociales es cierto. Debemos ser consumidores inteligentes, saber qué fuentes son confiables y aun así contrastar si lo que nos dicen está sustentado.

Sugiero una rutina que te puede ayudar, como a mí, a ser un consumidor consciente. Más aún en este momento difícil para la humanidad, donde la mentira y las medias verdades pululan, desestabilizándonos y sacándonos el sentido:

  • Por la mañana, me levanto con una oración con el fin de centrar mi espíritu y darle un propósito al día. Es la primera información que necesito.
  • Luego, me entero de las noticias por fuentes fidedignas, y cuando me producen sospecha, investigo un poco más.
  • Procuro evitar el sensacionalismo y la confrontación. Ya la realidad es bastante dura como para ponerle tintes dantescos o caricaturescos.
  • Durante el día, no veo nada de lo que comparten en los distintos chats o redes (ya lo saben, no se gasten). Si hay una información importante, es muy probable que se distinga de entre lo demás y no dudo que ya lo veré en las noticias o me lo contará de forma directa algún ser querido. Corro el riesgo de perderme algo, pero prefiero mi salud mental.
  • Trabajo y me desconecto, a veces de manera muy literal. Sin embargo, normalmente me mantengo con una línea abierta para atender los requerimientos personales de quien me necesite.
  • Busco momentos de relax, sobre todo las horas de familia, y me desconecto. Igual que arriba.
  • En la noche, veo con mi esposa videos que, o me ayudan a reflexionar sobre la realidad, o me distraen de ella. Ambas cosas en equilibrio son necesarias.
  • Es fundamental, sin embargo, buscar que uno no se vaya a dormir con una sensación de angustia, porque el sueño será igual de ansioso.

Si tengo la dosis adecuada de información sobre lo que ocurre tanto adentro como afuera, puedo manejar la realidad. Debo aceptarla porque no soy capaz de cambiar más que mi reacción ante ella. El mundo vive una pandemia muy seria por las consecuencias colectivas más que individuales. Aceptar esto me debe llevar a actuar de manera oportuna y responsable, pero sin temor. Como saber que tengo un carro sin batería, sin que eso me lleve a llorar abrazado a la llanta cual si no pudiera volver a moverme más en mi vida.

La lápida de McLuhan, con tipografía digital, nos recuerda que “La verdad nos hará libres”, como nos enseñó Jesús. Porque si sabemos dosificar y sopesar convenientemente la información que recibimos, es más fácil aceptar la realidad y poder actuar. El cambio del mundo empieza en nosotros, en nuestra inteligencia moviendo nuestra voluntad. No hay otra.

Un abrazo virtual, hasta que me lean la próxima vez.

Publicado por pfreilem

Mi vocación por el estudio de la afectividad y la mente humana, y de cómo estas se integran con la fisiología y la espiritualidad, surge del propósito vital de hacer de este un mundo mejor, de persona en persona. Estoy convencido de que a través de la búsqueda del conocimiento de uno mismo y la comprensión de la realidad, podemos generar cambios no solo en nuestra individualidad, sino en los distintos espacios colectivos que habitamos. Psicólogo licenciado por la Universidad Técnica Particular de Loja, he realizado Diplomados en Psicología Cristiana y Antropología Cristiana por la Universidad FASTA (Mar del Plata, Argentina) y he participado en el Curso de Estilos de Pensamiento con el Dr. Robert Sternberg, (Boston, Estados Unidos de América) y el Seminario Psicología & Persona Humana (Lima, Perú). He efectuado prácticas en diversas instituciones empresariales y educativas. He actuado como facilitador de intervenciones apreciativas para el cambio profundo en las organizaciones. Poseo una amplia experiencia en charlas de formación, consejería y en consulta privada, gracias a la cual he podido responder a un llamado personal de incidir en la paz social a través del encuentro con la paz interior.

2 comentarios sobre “Contra el aislamiento, Aceptación

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