Algo que mata más que la enfermedad del coronavirus 2019

Decenas de millones de personas se encuentran en cuarentena debido a la CoViD-19, y siguen aumentando. Una de ellas es Guo Jing, quien se mudó a Wuhan (China) apenas unas semanas antes de que las autoridades de salud la confinen en su hogar el 23 de enero. Ha publicado un diario de esta experiencia en la red social de WeChat. Guo Jing, que vive sola, ha tratado de manejar este encierro de una manera positiva, pero el miedo y la soledad parecen ganarle a ratos.

La CoViD-19 es la enfermedad infecciosa causada por coronavirus (el SARS-CoV-2) de más reciente descubrimiento. Tanto el nuevo virus cuanto la enfermedad se desconocían antes de que estallara el brote en Wuhan en diciembre de 2019. La OMS la declaró pandemia el 11 de marzo de 2020, lo cual quiere decir que se está esparciendo de una manera muy rápida por todo el mundo. Una de las medidas preventivas para evitar el contagio es el aislamiento no solo de pacientes con síntomas de una probable CoViD-19, sino aun de aquellos que pudieron entrar en contacto con una persona contagiada. Esto lleva a aislar poblaciones, o incluso países enteros.

Pero este aislamiento puede traer consecuencias muchas veces más graves que el virus mismo. No hablemos del impacto en la economía a grandes escalas, sino en la psicología individual. Por ver únicamente un ejemplo, durante la crisis del SARS en 2003 (más mortal, pero menos infecciosa), un posible contagiado se suicidó en un hospital de Taiwan durante su cuarentena. En un metaanálisis publicado en la revista médica británica The Lancet, se evidencian múltiples efectos, incluidos síntomas de estrés postraumático, confusión y enojo. Individuos de riesgo son quienes ya tenían alguna condición mental previa, los niños y los profesionales de la salud a cargo de contagiados.

En una persona expuesta al miedo generalizado que produce una pandemia, avivado por la paranoia regada a través de las redes sociales, la ansiedad y la desesperanza causan efectos. En una persona que, además, se ve obligada a aislarse para no ayudar a la propagación del virus, estos efectos son aún mayores y duraderos. No sabe si fue o será infectado, si morirá en el aislamiento por la enfermedad o por falta o inadecuación de suministros. Desconoce cuánto durará la cuarentena, y muchas veces ni siquiera tiene claro por qué se encuentra en esa situación. No tiene idea de si su economía se podrá sostener durante y después de la crisis. Lo que sí sabe es que su vida no volverá a ser la misma. Y esto, en muchos casos, resulta más mortal (depresión, hipertensión, riesgos de ACV, suicidio, etc.).

Estemos o no en cuarentena, y muy aparte de las medidas que tomen las autoridades de salud al respecto, podemos disminuir el impacto mental que conlleva una situación como la que vivimos:

  • Mientras más entendamos la realidad, más fácil será sobrellevarla. Debemos estar informados de forma conveniente en medios sustentados.
  • Tenemos que organizarnos, porque la rutina ya no puede ser la misma. El orden nos trae paz interior.
  • Es necesario aprovechar los medios electrónicos para estar más en contacto con nuestros seres queridos, a pesar de la distancia.

Pero lo más importante, como en todo, es encontrarle un sentido a este período. Si no podemos salir de casa, podemos pasar más momentos con aquellos quienes viven con nosotros. Dar apoyo virtual a quienes lo necesitan. Tomarnos ese tiempo para aprender algo, hacer ejercicio, mejorar alguna habilidad o atender un pasatiempo descuidado. Y valorar lo que tenemos día a día. Como lo está haciendo Guo Jing, para salir más fuerte de esta.

Publicado por pfreilem

Mi vocación por el estudio de la afectividad y la mente humana, y de cómo estas se integran con la fisiología y la espiritualidad, surge del propósito vital de hacer de este un mundo mejor, de persona en persona. Estoy convencido de que a través de la búsqueda del conocimiento de uno mismo y la comprensión de la realidad, podemos generar cambios no solo en nuestra individualidad, sino en los distintos espacios colectivos que habitamos. Psicólogo licenciado por la Universidad Técnica Particular de Loja, he realizado Diplomados en Psicología Cristiana y Antropología Cristiana por la Universidad FASTA (Mar del Plata, Argentina) y he participado en el Curso de Estilos de Pensamiento con el Dr. Robert Sternberg, (Boston, Estados Unidos de América) y el Seminario Psicología & Persona Humana (Lima, Perú). He efectuado prácticas en diversas instituciones empresariales y educativas. He actuado como facilitador de intervenciones apreciativas para el cambio profundo en las organizaciones. Poseo una amplia experiencia en charlas de formación, consejería y en consulta privada, gracias a la cual he podido responder a un llamado personal de incidir en la paz social a través del encuentro con la paz interior.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: